La reforma yeyé acaba selectivamente con la vida de "elles" y "ches"
La Reforma yeyé, como se la conoce popularmente, ha llevado al suicidio colectivo
de millones y millones de libros y diccionarios tras saberse mal escritos. La histeria
ha llegado incluso a otros círculos como el de las varietés, donde muchos han claudicado
en la locura más absoluta, así ha sido el sonado caso de la canción ‘Soy un truhán,
soy un señor’ que al verse desprovista de la tilde ha perdido el ritmo, el guión y la
autoestima.
Los académicos han querido quitar hierro al asunto afirmando que las normas son
flexibles y que no pretenden obligar a nadie. “Si alguien cree que se va a morir
si no le pone el acento a ‘solo’, pues antes de que se muera póngale el acento”,
afirmó el secretario de la Asociación de Academias de la Lengua, Humberto López
Morales. “Qué cada uno escriba cómo le dé la gana. A tomar por culo con tanta norma”,
concluyó otro de los académicos, que prefiere guardar el anonimato.
La Reforma yeyé, como se la conoce popularmente, ha llevado al suicidio colectivo
de millones y millones de libros y diccionarios tras saberse mal escritos. La histeria
ha llegado incluso a otros círculos como el de las varietés, donde muchos han claudicado
en la locura más absoluta, así ha sido el sonado caso de la canción ‘Soy un truhán,
soy un señor’ que al verse desprovista de la tilde ha perdido el ritmo, el guión y la
autoestima.
Los académicos han querido quitar hierro al asunto afirmando que las normas son
flexibles y que no pretenden obligar a nadie. “Si alguien cree que se va a morir
si no le pone el acento a ‘solo’, pues antes de que se muera póngale el acento”,
afirmó el secretario de la Asociación de Academias de la Lengua, Humberto López
Morales. “Qué cada uno escriba cómo le dé la gana. A tomar por culo con tanta norma”,
concluyó otro de los académicos, que prefiere guardar el anonimato.
